Las víctimas de la violencia en Perú siguen aumentando. El problema neurálgico de la violencia es la desigualdad social, a lo que se suma un Estado ausente incluso dentro de la propia capital. La concentración masiva de población en una ciudad que no da abasto, y que trata de paliar su ineficacia gubernamental mediante un centralismo excesivo, es una de las causas de que la delincuencia se propague y de que quienes deben proteger a las personas terminen uniéndose a ella.
Juraron protegernos, pero nos matan
La Policía Nacional, al igual que el Ejército, viene cometiendo crímenes escandalosos que incluyen el asesinato de personas que no merecían tal final. El problema es que, como ha sucedido siempre, mientras estos crímenes cobren víctimas que no pertenecen a la clase social que sí tiene derechos, pasarán desapercibidos.
La ley aprobada hace unos días, impulsada por el gobierno electo, blinda jurídicamente a miembros de las Fuerzas Armadas (FF. AA.) y de la Policía Nacional del Perú (PNP). La escasa protección que aún quedaba para los ciudadanos se ha desvanecido, y hoy tenemos agentes que podrán cometer estas acciones sin enfrentar consecuencias posteriores.
La normalización de la violencia
Que una sociedad desesperada esté, de alguna forma, de acuerdo con este tipo de leyes habla de la deshumanización de muchas personas que han aprendido a convivir con la violencia. El peruano suele adaptarse a un entorno hostil y sobrevive pensando que eso es lo normal; normaliza todo después de un tiempo.
A esto se suma un individualismo inusitado, impulsado por los medios y también por la necesidad de superar las barreras que impone el Estado y las limitaciones que tienen muchas personas para desarrollarse correctamente. Todo ello habla de una generación que piensa que, mientras no le pase a ella, todo seguirá con normalidad.
El “terruqueo”, aún vigente
Los años de terrorismo, que desencadenaron niveles extremos de violencia, dejaron una huella imborrable en el pensamiento colectivo y derramaron sangre inocente que salpicó a la izquierda peruana. Esto manchó y promovió el «terruqueo» hacia quienes creen que se deben hacer reformas contra la clase dominante en favor de los demás.
Esta «derechización» de gran parte de quienes se consideran «capitalistas» ha hecho que todo sea más fácil para quienes saquean de forma sistemática el país.
El papel de Keiko Fujimori
Como dirigente, Keiko Fujimori es responsable de la vejación hacia la Constitución: pasó por alto el referéndum y blindó a su partido para lograr la mayor cantidad de escaños posibles. Al poner trabas a partidos políticos improvisados en el gobierno, creó la imagen de que la oposición era inútil. Si hubiera ganado Roberto Sánchez, su capacidad para gobernar habría sido muy limitada, ya que la Cámara de Senadores y la de Diputados tienen una mayoría afín a lo que propone Keiko.
Un fenómeno regional
La victoria de la derecha a nivel mundial responde al auge del «trumpismo» como modelo de propaganda para ganar electores y pulverizar lo poco de Estado que queda en los países de Sudamérica, bajo la premisa racista de que la culpa la tiene alguien que no pertenece a un lugar determinado. Es un problema grave que atraviesan muchos países, precisamente por la facilidad con que las personas adoptan comportamientos y pensamientos simplistas, lo que hace que todo el continente se vaya pintando de ese «azul».
Un panorama poco alentador
El panorama no es alentador: lo que hoy se vive en Ecuador es el futuro cercano del Perú. No se está mirando el problema desde su génesis para atacar las causas reales; se ha optado por la mano dura, a pesar de que históricamente esto no ha ayudado demasiado. Mientras la desigualdad continúe, el problema prevalecerá.
Muchos están encandilados con propuestas falsas que buscan reducir el Estado, cuando en realidad ya lo vienen dinamitando desde dentro. La falta de tiempo para educarnos y saber lo que realmente pasa en el país es una de las mejores armas del capitalismo: la ignorancia y el individualismo someten a todos a una falsa democracia que solo ofrece atisbos de crecimiento macroeconómico que no se traduce en bienestar real, porque beneficia únicamente a un sector privilegiado, además de una sensación generalizada de que los políticos no sirven.
Los grandes ganadores siempre serán los mismos: quienes vienen gobernando un país quebrado desde siempre. Solo levantan un muro invisible dentro de la ciudad para no ver la pobreza que colinda con su riqueza, no logran comprender que manejar un Ferrari en medio del barro no los hace ver ricos ni exitosos; por el contrario, son solo personajes con dinero que lo presumen ante quienes no tienen cómo llevarse un pan a la boca.
Fuentes
- Sobre la aprobación de la ley que traslada al fuero militar-policial los delitos de función de agentes de las FF. AA. y la PNP: el Pleno del Congreso aprobó en segunda votación, con 52 votos a favor, el dictamen que establece que los miembros de la PNP y las Fuerzas Armadas sean juzgados en el fuero militar-policial cuando se trate de delitos de función (El Comercio). Días después, el presidente del Congreso promulgó por insistencia la norma que traslada al fuero militar-policial las investigaciones contra policías y militares (La República).
- Sobre el debate previo, cuando la presidenta Dina Boluarte anunció la propuesta de que la PNP y las FF. AA. fueran procesadas exclusivamente en el fuero militar-policial al usar sus armas de reglamento, un antecedente directo de la ley aprobada en 2026 (La República).
- Sobre la amnistía a militares y policías por violaciones de derechos humanos durante el conflicto armado interno: el Congreso aprobó una ley que concede amnistía a miembros de las Fuerzas Armadas, la Policía Nacional y comités de autodefensa procesados o sentenciados por violaciones de derechos humanos entre 1980 y 2000 (SWI swissinfo.ch).
- Sobre la pobreza y la vulnerabilidad económica en el país: según el informe oficial del INEI, la pobreza monetaria afectó al 25,7 % de la población peruana en 2025 (una reducción de 1,9 puntos frente al 27,6 % de 2024, aunque aún por encima de los niveles prepandemia), mientras que el 32,8 % de la población se encuentra en condición de vulnerabilidad, es decir, en riesgo de recaer en la pobreza ante cualquier cambio económico adverso (INEI — Plataforma del Estado Peruano).


